¿Cuándo acudir a un psicólogo? 

 

Muy a menudo, nos preguntamos si deberíamos ir a la consulta de un psicólogo. Notamos que algo no "va bien" pero no le queremos dar importancia pensando que será algo pasajero y tratando de autoconvencernos a nosotros mismos con frases como "es el otoño", "será la astenia primaveral". O al contrario siendo completamente conscientes de ello, nos negamos a dar el paso adelante, como si no reconociendo lo que nos pasa, no estuviese sucediendo, escondemos la cabeza bajo tierra como el avestruz.

Frecuentemente este sentimiento de malestar o esta dificultad no son continuos en el tiempo, fluctúan, empeorando a momentos y mejorando en otros. Vamos tirando. Nos parece que dar el paso para consultar a un psicólogo se debe de hacer cuando tocamos fondo, cuando no podemos seguir adelante. Cuando ya estamos sumergidos en la "miseria" y no encontramos salida.

¿Por qué esperar tanto?, ¿Por qué no nos podemos dejar ser felices?, ¿Porque nos da vergüenza hablar delante de un extraño?, ¿Porque infravaloramos nuestro problema?,    

Sin embargo, cuanto más esperamos, más grande se hace la bola y más difícil será recuperarnos. 

El psicólogo nos ayuda a volver a poner el tren en su carril, a sentirnos mejor y a seguir adelante, mirando al frente con optimismo y felicidad. No siempre hace falta una terapia larga. A veces unas sesiones son suficientes.

¿Es el coste de las consultas lo que nos impide acudir al psicólogo? Esta no debe ser nunca la razón ya que el coste financiero de una terapia puede rebajarse con bonos o a través de precios especiales (para miembros de APAs, afiliados a sindicatos, a mutuas..).